Introducción
Este trabajo pretende demostrar como la televisión es un medio decadente en México. Un supuesto medio que presenta la realidad, pero que en verdad es creador de realidades alternas, esto haciéndonos vivir una mentira. Plagado de intereses personales y económicos, una televisión que solo responde al modo capitalista en el que vivimos. México es un país carente de lecturas que tiene como único medio de credibilidad.
Aquí también se muestra la postura de la televisión mexicana ante la globalización, como afecta a los diferentes estados socioeconómicos del país. El comportamiento del mexicano debido a la influencia de la misma, y la pérdida de identidad cultural mexicana debido a las realidades creadas por dicho medio de comunicación masivo.
La televisión, un medio enajenante.
En México la llegada de la televisión fue todo un suceso, un nuevo medio de comunicación que pretendía unir a la familia con programas de entretenimiento con humor blanco, doble moral. Una televisión ingenua muy de acuerdo a la época que se vivía en su surgimiento a inicios de los 50´s.
CANAL 5: En el mes de enero de 1950, el ingeniero Guillermo González Camarena obtiene la concesión para explotar comercialmente el Canal 5 al que decide asignar las siglas XHGC, cuyas últimas dos letras corresponden a las iniciales de sus apellidos. El equipo técnico con el que habrá de operar la emisora se fabrica en los laboratorios GON-CAM, propiedad del destacado ingeniero. Se decide, asimismo, ubicar los estudios en el edificio del teatro Alameda, facilitado por Emilio Azcárraga Vidaurreta, su propietario, y donde se localizan también las instalaciones de la radiodifusora XEQ. La antena se levanta en el edificio de la empresa Seguros de México, en la calle de San Juan de Letrán.
Hace ya más de cincuenta años de la llegada de la televisión en México, ¿pero en que situación se encuentra ahora? Tal vez en la situación más patética de toda la historia, ya que a pesar de una evolución tardada que carece de multi-censuras como en décadas pasadas y de un gozo de mayores recursos, estas libertades son utilizadas de una forma errónea. Ya que tenemos noticieros que no diferencian lo privado de lo público y una carencia visible de contenidos.
Las telenovelas parecen estar estancadas en temáticas de los años cincuentas, ya que no reflejan ni un 30% de lo que en realidad es la sociedad mexicana. Su contenido tan convencional a perdurado por lo largo de los años cambiando solo lo visual y técnico, tal como vestuarios y formatos. Pero los temas, argumentos y personajes siguen siendo los mismos. Hablando de la nobleza que no existe en México y de la mujer ejecutiva que ni siquiera es mayoría en nuestro país tercermundista.
La telenovela (también llamada teleserie y, en España, culebrón) es un programa de televisión producido originalmente en América Latina, transmitido en episodios diarios (usualmente de lunes a viernes) y consecutivos, narrando una historia ficticia (aunque puede estar basada en hechos reales) de alto contenido melodramático. Puede compararse a la novela rosa. Si bien son temáticamente parecidas a las soap operas de la televisión estadounidense, a diferencia de estas la telenovela latinoamericana tienen un número limitado de episodios, no pasando normalmente de alrededor de cien o pocos cientos y de una duración de aproximadamente un año. En casos excepcionales su duración se puede extender a dos e incluso tres años.
Pero los noticieros y telenovelas no son los únicos medios de enajenación ya que también tenemos nuevos formatos como el “Reality Show”. En este formato” es una forma de entretenimiento televisiva donde no hay actores ni situaciones previamente planeadas, los protagonistas son las personas siendo ellas mismas a pesar de tener un cámara enfrente por mucho tiempo. Pareciera que la naturalidad de este formato era mostrar a personas comunes y corrientes, pero en los últimos años han tenido más éxito los que son protagonizados por cantantes, actores o personajes públicos.
Aunque este tipo de programa puede ser objeto de estudio para el comportamiento humano es orillado por los productores a que los participantes tengan roces entre si o bien provocando situaciones forzadas para el aumento del “raiting”. Los participantes que son gente común y corriente sufren las peores depresiones por perder los “realitys” que son de concurso, ya que son gente que de otro modo no alcanzarían fama o bien dinero. Como en el reality de boxeadores llamado “The Contender”, donde uno de los concursantes “Najai Turpin” se suicido tras ser descalificado y sufrir una fuerte depresión por síntomas de frustración.
En fin, podría hablar en todo este ensayo sobre todos los formatos de televisión enajenante que existen, pero podría ser innumerable o bien una lista enorme. Por ello solo me revoco a estos ejemplos para comprender que la televisión que enajena es toda aquella carente de contenido y poca trascendencia para el espectador, que solo le sirve como una forma de matar el tiempo.
Pero no solo enajena al espectador desinformándolo o bien no permitirle usar el cuestionamiento, sino que también lo afecta tanto en su personalidad como identidad y factores culturales. El ejemplo mas alarmante de esto es como una docena de programas Estadounidense, que va desde series de televisión, dibujos animados y películas van afectando a nuestra cultura al máximo. Esto desde lenguaje a formas de expresión, aunque claro también es un efecto imparable de la globalización, un ejemplo es como tras el estreno de la película “Fast and Furious” se implantó en México una moda que antes no existía como movimiento masivo. Esta moda consiste en gastar fuertes cantidades para arreglar automóviles de forma interna y externa de manera Exotica, con luces de neón, pinturas psicodélicas y poderosos sistemas de sonido.
Y a veces los modismos en lenguaje anglosajón son implantados por conductores mexicanos, tal es el caso del programa “Otro Rollo” con Adal Ramones. Este impuso el término “Loser” (perdedor), esta palabra en la cultura juvenil de Estados Unidos es denominada a la persona que no tiene vida social, cohibida y que constantemente mete la pata. Adal Ramones también difundió la forma en que esta palabra es representada con la mano, formando una “L” con el dedo pulgar e índice y así poniéndola en su frente.
Analizando el programa “Otro Rollo”, también podemos ver como Adal trata de reflejar situaciones cotidianas en sus monólogos de la sociedad mexicana, pero la verdad es que solo se remonta al sector fresa y las situaciones se desarrollan en lugares como el antro, la uní, el café y el depa. Más personajes como este complementan nuestra televisión Mexicana, personas que carecen de un conocimiento profundo de nuestra sociedad y lamentablemente interpretan el papel de nuestros líderes de opinión.
La sociedad mexicana necesita de lideres de opinión que tengan la fuerza de hacer reflexionar tanto al albañil que trabaja duró hasta tarde como al abogado que tramita papeles diarios y utiliza un lenguaje “complicado” para el simple mortal. Un buen líder de opinión no debe de ser objetivo como lo marca las reglas del periodismo, debe romper esa línea de ser como un punto neutro sin criterio. Esto es lo que pasa con los señores que tienen los horarios estelares en las televisoras más “importantes” del país, el señor Javier a la Torre y Joaquín López Doriga se preocupan más al dar una noticia en no equivocarse y mostrar seriedad, aunque Javier rompe con toda seriedad al gritar; ¡esta noche en hechos¡. Los noticieros deberían de preocuparse mas por tener una persona que forme ideologías a favor del pueblo, un verdadero forjador de la justicia social, que una piedra que solo lee noticias.
Pero abordando mas a fondo el problema vemos que la televisión es manejada como una empresa, todo lo que no genere ganancias no tiene porque estar al aire. Para los empresarios y dueños de los medios de comunicación es muy fácil quitarse de responsabilidades al decir que dan lo que la gente pide, pero este es el peor error ya que deben de forjar educación y no solo entretenimiento, es decir que no deben de dar lo que a la gente le interesa sino lo que le debería de interesar.
De una buena vez por todas deben abrir los ojos y ver que la objetividad no existe en el periodismo, todas las noticias deberían de tener un por que y una manera de saber como afecta al pueblo y como remediarlos. En los noticiarios en las notas principales se mezclan hechos políticos internacionales con el divorcio de la Niurka, el nacimiento del hijo fenómeno de la Trevi y la caída de las chichis postizas de la Ninel. Y en la noticias de TV Azteca y Televisa jamás vemos una sección dedicada al arte y cultura, sin embargo lo hay para los espectáculos y el entretenimiento.
¿Cuál es la repercusión de todo esto?, el televidente mexicano promedio es un televidente carente de lecturas, toda la información que le llaga solo la conoce por la televisión y la cree como única y exacta. Y es un problema muy difícil, ya que el proletario llega a su casa después de duras jornadas de trabajo, el no quiere llegar a saber que hay mas problemas que lo van a afectar, el solo quiere llegar a entretenerse y desconectar su cerebro por un buen rato para así recibir información digerida.
De esta forma vemos como México con su televisión solo responde a un sistema capitalista del que es parte. La enajenación televisiva repercute mas en las clases sociales bajas y medias, así existiendo una manipulación por el fuerte llamado empresario, político o simplemente privilegiado.
La televisión mexicana pretende unir a la familia, pero cada vez la desune mas así formando parte de una soledad que ya existía pero haciéndonos cada vez más indiferentes, individuales y predecibles. En las hogares mas pobres de nuestra sociedad aunque falte comida existe un televisor, por viejo y descompuesto que sea existe enajenando por igual. La constante repetición de imágenes, como terremotos, miles de heridos, guerras y demás tragedias nos hacen concebirlo como algo natural, hasta verlo como algo tan cotidiano perdiendo nuestra sensibilidad y mostrando indiferencia ante dichos hechos.
En los años sesentas los jóvenes tenían ideales reales, ideales por los que se moría y se hacia todo lo posible por quebrantar al sistema. Anarquismo, Panteras Negras, Woodstock son algunos elementos del verdadero radicalismo juvenil existente de aquellos entonces, elementos ligados espiritualmente a la música que a su vez era un vocero de su generación. Ahora con Mtv, nos venden la música junto con la “ideología” que una vez comprados por el televidente juvenil recae en una completa posee. Ahora ya no es radical el que se manifiesta en la calle o trabaja duró contra la represión, ahora es quien tiene el “look” implantando por Mtv y escucha música “cool”.
La era moderna, mediatizada nos hace actuar de forma uniforme, pareciendo que nuestra identidad y libertad se limitan a lo marcado por el sistema en el que vivimos. La televisión y los demás medios masivos de comunicación son los causantes de todo esto, creando una indiferencia e insensibilidad en nuestro entorno. Donde las guerras y demás actos de violencia forman parte de nuestra vida cotidiana, debido a que son televisadas mientras comemos y parecieran telenovelas que seguimos día a día.
Las televisoras no deben de darle al televidente lo que le guste ver, sino lo que le debería de gustar ver, esto refiriéndonos a programas educativos, reflexivos y culturales. No porque esto vaya a implicar hacer una televisión aburrida, sino una televisión inteligente y de provecho. Aunque el televidente también debe de saber que el puede cambiar la forma de la televisión, con el simple hecho de que puede apagarla.
Bibliografía:
FIGUEROA Blanco Francisco. Cultura y globalización. Universidad de Colima
POSTMAN Neil. Divertirse hasta morir. Ediciones de la Tempestad
Wikipedia.com
BARRER Chris. Televisión globalización e identidades culturales. Paidós Comunicación