martes, 30 de enero de 2007
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El periodismo de espectáculos (chismes).


Es exagerado el número de programas que hay en televisión abierta dedicado a este genero llamado “Periodismo de espectáculos”, que mas bien es un programa dedicado a difundir rumores y difamaciones entre los famosos del medio del espectáculo. El principal ingrediente de este formato es el morbo, ya que por medio de este se despierta un interés enajenado por el televidente para saber que pasa con actores, cantantes y demás gente de popularidad enorme en el país. Desde sus divorcios, nacimientos de hijos y hechos mas bochornosos como encarcelamiento o peleas que llevan hasta los golpes.

Hace dos mil años el Imperio Romano dominaba a la quinta parte de la población mundial y dentro de esta cultura se desarrolló un lenguaje audiovisual que hoy podemos apreciar en las pantallas del televisor. El legado del circo romano donde cristianos eran entregados a fieras salvajes y grupos de esclavos peleaban como gladiadores por su libertad, es sólo un referente del origen del entretenimiento, donde los espectadores satisfacían sus deseos emotivos a través de la vista.

Este formato de pseudo periodismo es el más alarmante de todas las formas de televisión basura, ya que los hechos presentados son reales y si forma de manipulación es tal hasta lograr desprestigiar a alguien y destruir carreras. Los conductores se muestran como jueces del espectáculo descalificando a quien se les da la gana sin escrúpulos. Violando los principios del periodista ético que sabe diferenciar entre lo público y privado, sin hacer ninguna diferencia de estos dos conceptos y entre mas sea privado el asunto mejor para el “raiting” del programa.

El periodismo farandulero no es otra cosa que la degeneración del siempre noble periodismo de espectáculos. La farándula, como una maleza verbal e icónica, se apoderó de los medios masivos de comunicación, sobre todo de la televisión, y se instaló en la conciencia de una sociedad que, ofreciendo como excusa la agotadora vida moderna, permitió que la estupidez, la vulgaridad y la pornografía solapada, invadan los espacios de su casa con traseros generosos, pechugas ubérrimas como para alimentar a todos los chilenos, (yo también tomo leche) a veces con ropita, por el apuro, y a algunas chilenas, claro está.

El estándar de estos “pseudo” periodistas se basa en persona con carencias intelectuales y culturales que se limita a un vocabulario mínimo de 100 palabras y pocos conocimientos de cultura general. A pesar de que estas personas saben persuadir a los televidentes, su enajenación es igual o peor a la de un espectador, ya que para empezar llaman a cualquier persona que goza de fama como artista, a pesar que estos no hagan arte.

Un noventa por ciento de las notas presentadas en estos programas no tienen ninguna trascendencia en la vida del espectador común, por ello mismo debería de ser nulo el termino periodismo. Los contenidos son completamente banales, pero el televidente se siente atraído por el morbo, por ver en conflicto a los famosos y saber como salen de ello aunque eso no afecte su vida en lo más minimo.




Publicado por KoLcHaS @ 0:47
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