lunes, 11 de septiembre de 2006
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María es una chica de 16 años que para ingresar a su curso de secretaria necesita de una maquina de escribir. Su familia no cuenta con los recursos económicos para facilitarle dicha herramienta, al contrario les urge que María consiga ese trabajo de secretaria. La mamá de María doña Raquel pudo arreglar que don Fermín su compañero de intendencia en un Jardín de niños le preste a María una vieja maquina de escribir.

Don Fermín es un hombre uranio que goza disfrutar del “Sensacional de Traileros” y los “Jarritos” al tiempo, el afirma que un “Jarrito” frío es como una persona mentirosa ya que su naturaleza no es fría. Por este tipo de comentarios la gente prefiere ignorarlo y los niños del jardín mueren a carcajadas de sus constantes analogías baratas.

Faltan menos de una hora para que den las siete de la tarde, hora en la que quedo Doña Raquel que pasaría María por la maquina de escribir, Doña Raquel aconseja a su hija que tomé la maquina y regrese lo mas pronto posible a la casa. Ella nunca ha confiado en Don Fermín a pesar de que han trabajado casi quince años juntos, de hecho esos años son los que la hacen desconfiar de Don Fermín por sus extraños y solitarios comportamientos.

María cree que su mamá es una paranoica empedernida, por ello aborda el camión sin ninguna preocupación. Le pone “play” a sus “walkman” para oír a gusto a los “Bukis”. Al bajarse del camión y dar con la colonia Lázaro Cárdenas encuentra fácilmente la casa de “Don Fermín”, ya que como se lo dijo su mamá es la casa mas horrible de toda la colonia con una fachada deteriorada e impresa con propaganda de “Carlos Salinas de Gortari”.

Esa puerta casi putrefacta impregnada de astillas sueltas y pintura barata deteriorada por el sol, le provoca unas nauseas terribles a María, ya que de la misma puerta se desprendía el peor olor que podría imaginar. Tuvo que tomar una piedra para tocar, ya que tocar la puerta con su mano le daría ansias. Don Fermín abrió la puerta diciendo
- Chingada Madre, ya ni se puede cagar a gusto, ¿pus que pinche relajo?

A lo que contesto María:
- Disculpe Don Fermín es que mi mamá me mando por la maquina de escribir
- ahhh bueno, si te mando Raquel pásale a mi departamento
- Achis¡ ¿cuál departamento?
- Pues este, ¿o donde chingaos crees que estamos?

María se sentó a esperar en esa pocilga mientras Don Fermín entro al único cuarto que existía dentro de su morada. El tardaba mucho y María le gritaba desesperada para irse de ese lugar. Inmediatamente tras oír el llamado Don Fermín salio vestido de mujer, María no se quedo en paralizada espantada y sin habla, este solo le dijo:

-Parece que mi hermano salió por el tercer piso en el helicóptero, pero me encargo que te diera esta maleta que tiene la máquina de escribir que el te había prometido.

María sin habla tomo el maletín y huyo a más no poder del lugar. Ya había pasado un día desde ese extraño encuentro, María no se lo comento a su mamá y ni siquiera había prestado atención a la maquina de escribir. Dadas las ocho de la mañana partió al primer día de su efímero curso de secretaria. Transcurrida la primer media hora del curso y cuando ya todos se habían presentado, la oradora pidió que sacarán todas sus máquinas de escribir. María aun atónita por el hecho transcurrido del día pasado con delicadeza tomo el maletín y lo subió al pupitre, deslizo suavemente el cierre y en vez de una máquina de escribir se encontró un “Atari” descompuesto. Hecho por el cual Don Fermín murió de un ataque de risa en su departamento al lado de una caja de “Jarritos” al tiempo.

Publicado por KoLcHaS @ 22:19
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Comentarios
jamás me hubiera imaginado tal historia, ya iba por otro lado, muy bien pensado. dianuzha
Publicado por Invitado
domingo, 17 de septiembre de 2006 | 19:19