Por: José Luis E. Maldonado de la Torre.
Las miradas se perdieron, los rostros se bajaron al momento de que mis pies dieron los primeros pasos en ese áspero lugar. Es el tipo de evento al que siempre he odiado asistir. Mi mejor amigo estaba en ese ataúd con cara de niño asustado, los orificios de su nariz repletas de algodón trataban de convencerme que no estaba dormido, estaba muerto. Abrace a su madre como si fuera la mía, abrace a su padre como si el lo hiciera, mire a su hermano y nos dimos un buen apretón de manos, para el era muy difícil estar ahí y mas difícil aún era que lo abrazaran por la muerte de su hermano.
La verdad solo quería presentarme un par de minutos, estos eventos no me hacen bien mucho menos cuando es alguien cercano el que muere. Salí a fumar un cigarro, sabia que seria muy descortés irme inmediatamente así que solo me quedaba salir a disimular todo. Con todas las lágrimas que brotaron del recinto se pudo haber llenado una alberca, pero ninguna de esas lágrimas me pertenecía. Fue muy dura la muerte pero detesto exhibirme y dar a conocer mis sentimientos íntimos entre cientos de personas, algunas hipócritas y otras ajenas.
Creo que todos notaron mi desesperación por salir del lugar, en especial cuando dije que iba a fumar, la verdad es que nunca he fumado en mi vida. Creo que la situación ameritaba que comprara mi primera cajetilla, tal vez calmaría mis nervios y mi mano dejaría de temblar. Fui al Oxxo mas cercano, entre y tome una revista iba a preguntar el precio pero la belleza de aquella dama que atendía hizo que mi voz decayera estúpidamente balbuceando, ella solo río tapando su voz por lo idiota que me oí.
Me acerque a ella y empezamos a platicar cosas intrascendentes y mamonas, empezamos platicando de la serie de televisión norteamericana llamada ALF, después platicamos de Charlie Brown. La segunda etapa de nuestra conversación fue la mejor ya que platicamos de bandas que nunca creí que le gustaran a una mujer como Anthrax, Judas Priest, Megadeth, Suicidal Tendencies y Quiet Riot. A decir verdad la tercera etapa de nuestra plática fue la más extraña por que terminamos cogiendo en la mini bodega donde guardan todos los productos.
Al terminar nuestra actividad sexual le conté de del funeral de mi amigo y que tenia que regresar, habían pasado tres horas desde que llegue al Oxxo ya era la una de la mañana. Le prometí a esa extraña chica regresar por ella cuando a las seis que essu hora de salida. Pinche bodega estaba demasiado caliente olía a sudor y esencia femenina fisiológica. Al llegar a la funeraria todos se habían ido no había rastro de nadie, le pregunte al encargado y me dijo que el chico difunto revivió y fue regresado al hospital, inmediatamente subí a mi bochito y acelere a todo lo que da la pinche carcacha.
Llegué al hospital y el papá de mi mejor amigo que creía muerto pero que revivió el cabron me jalo y me llevo corriendo al cuarto donde estaba, me dijo que estaba muy delicado que no lo alterara por que hora si podía morirse, pero que el solo quería platicar conmigo. Entre y ahí estaba todo pendejo con los ojos cerrados y una voz medio moribunda, comenzó a hablarme de la vida de lo bonito que son los amaneceres y miles de pendejadas mas que vienen en postales con fotos de paisajes. La verdad es que no le podía prestar atención ya que solo pensaba en la chica del Oxxo, en su olor a queso para untar con fragancia barata comprada en algún puesto de goticos.
Por fin el carbón se callo el pinche hocico y dejo de decir tantas mamadas, le platique que estaba enamoradote una chica que acababa de conocer, la chica mas hermosa que existe y caí en la misma basura de la que el hablaba. Mi platica sobre ella parecía que lo ponía mejor se movía mas y sonreía. Estaba feliz de que yo encontrara a alguien, me pregunto que como se llamaba pero no sabía su nombre, le dije que es la encargada del turno nocturno del Oxxo de al lado de la funeraria, tristemente me pregunto que si el cabello de ella es azul, a lo que conteste un simple si. Puta madre que se muere el güey luego me entere que el baboso se había suicidado por esa pinche vieja, vale verga pinches mamadas.