La rutina es frustrante y más en un empleo que no te agrada, un empleo que esta mal visto pero porque no profundizan en el, me ven como un ser maligno y sin escrúpulos. Ese día era normal como cualquier otro esperaba a que fuera el momento indicado para atacar y huir sin mirar atrás. Mi victima era una niña, esa niña tenía cuando mucho siete años de edad.
Sabía que ella era diferente y cambiaría algo de mi, no era tan ordinaria como los demás, es difícil de explicar pero por primera vez tuve temor, temor de que ella cambiara algo en mi y no yo en ella. Espere a que sus papás se desapercibieran, la tome de la mano y corrí a toda velocidad, me dolió que llorará, nunca me había dolido que alguien llorara ella gritó hasta quedarse afónica, gritaba por sus papás, por sus hermanos, por sus amigos y gritó por que me fuera.
Es como que en contra de la ética de mi trabajo relajar a la víctima o interactuar, la tome del hombro y solo le dije calma, ella me odiaba me pateo y me empujo constantemente.
- Calma, calma niña perdona si te estoy haciendo daño, creme que ya me siento mal por hacer esto, por favor solo pórtate bien, estarás bien como en casa.
- ¿Por qué lo hizo? ¿por qué?, yo solo quiero regresar con mis papás.
- Mira te lo voy a explicar así, tu papá trabaja ¿no?
- Si
- ¿De que trabaja?
- Es carnicero.
- Pues este es mi trabajo debo tomar gente y llevármela.
- Pero eso esta mal hecho, uste es de esos que salen en la tele que raptan y mandan las orejas por correo.
- Pues así es rapto, pero no te preocupes no te lastimare, creme que me esta dejando de gustar mi trabajo.
- ¿Y por qué no lo deja?
- Por que no se hacer otra cosa.
La pequeña niña se tranquilizo y hablo con mucha confianza, era la primera vez que interactuaba con alguien, era bello y me hacia sentirme bien.
- ¿Cómo te llamas?
- Perla, como de esas que salen en el mar, ¿las conoce?
- No muy bien, pero se que han de ser hermosas.
- Pues creo que si lo son, yo nunca he ido al mar.
- Ni yo, mi trabajo no me da tiempo
- Disculpe señor, ¿Qué esperamos en este lugar oscuro y feo?
- Mira para cumplir con mi trabajo debo entregarte a alguien más.
- Pero ¿que me hará esa otra persona?
- Nada malo hija, te lo aseguro.
Era la primera vez que mentía, me sentía como uno de ellos en las mismas situaciones, aquel ente que iría por ella era desconocido para mi, yo solo les entregaba a las victimas y el se encarga de lo demás, pero no se si lo que les haga sea malo. Su mirada era tan inocente y única, todos los niños anteriores que me había llevado no eran tan dulces como ella, tenía que mentirle para que no se angustiara cuando a los demás ni les dirigía la palabra. Pasó tiempo y platicábamos cosas aparentemente tontas pero me hacían sentir bien, creo que los niños son sinceros e inteligentes no entiendo por que la gente los subestima. A decir yo no tuve niñez, ni jamás había tenido confianza y cariño en alguien como en Perla, creo que me empezaba a ver como alguien de su familia ya que me sonrió, yo también sonreí.
- Señor, ¿usted como se llama?
- Mmmmm, la verdad es que no tengo nombre
- No sea menzo, ¿qué su mamá no le puso?
- No tengo mamá
Ella solo reía de cada cosa que le contestaba, estaba rendida y se quedo dormida recargada en mi, esto es a lo que se le llama cariño, era la primera vez que sentía algo tan puro. En este lugar la gente que llevaba lo único que dejaba era tristeza y dolor. La hora había llegado, Perla debía partir de mi lado, lo más normal era que yo impartía dolor pero ahora lo sentía, es triste que parta la única persona con quien he convivido.
Así se abrió el portal y ella tenía que cruzarlo, lloró por sus papás y todo lo que conocía, me abrazo y avanzo hacia el portal. Antes de pasarlo me pregunto; ¿tu eres la muerte?, a lo que tuve que contestarle simplemente si. Apenas se cerró el portal y una lágrima se derramo por todo mi rostro, jamás había experimentado este dolor que a diario yo imparto, ya no quería ir por nadie más. No comprendo mi trabajo, ni porque lo hago, jamás conocí a nadie que me mandara a hacerlo, solo recuerdo que nací junto con el primer ser vivo muy lejos de la tierra.
Tal vez ni dios sabe el porque de la existencia, tal vez el esta por asar como dios así como yo de muerte, yo no conozco a dios y ni se que halla al otro lado del portal. Simplemente ya no quería seguir con esto, ya no fui por ningún muerto, estaba decidido a renunciar pero no pidiendo una vida, mejor aun muriendo, para esto debía esperar a que abriera el portal.
Finalmente la luz comenzaba a brillar el portal se hacia enorme, ¿alguien me suplirá? no lo sé y no me importa, sabía que esa niña era diferente, era la niña que cambiaria mi existencia ¿Por qué?, no lo sé ya no se nada si es que algún día, solo pase al portal y asi fue la última muerte.