sábado, 19 de febrero de 2005
Por: José Luis Emmanuel Maldonado de la Torre

Foto: Alejandro Isais

fotos.miarroba.com

A veces hay tanta belleza que no apreciamos a nuestro alrededor, no se necesita ser feliz para admirarla como lo alegan ciertas personas "felices" expertas en la vida (hipocritas),se puede apreciar la belleza siendo pateticamente triste. Hay cientos de carros que pasan y se amontonan en la López Velarde, habla mi novia a mi celular para decir que va a tardar media hora más en salir de la escuela. Solo me siento y contemplo a la gente que pasa sonriendo, serena, molesta, hiperactiva, despistada o simplemente triste. Todo es genial, el cd da vueltas a una velocidad increíble mientras se encuentra dentro de mi discman.

Es el momento justo en el que disfruto mas la intención de la canción, imagino todas las historias que pueden suceder a mi alrededor, como el tipo de lentes con camisa a cuadros que paso a un lado de mi, en mi mente el acaba de salir de la escuela y esta decidido a hablar con sus padres acerca de que abandono la misma y ya no piensa regresar, su mirada era tan directa que juraría que lo que imagine era real.

También una chava delgada muy a la moda, se sentó a un lado de mí y leía un libro, no alcance a distinguir de que era el libro pero juraría que no se concentraba en la lectura. Probablemente estaba pensando que hacer ya que se acaba de enterar de que esta embarazada, lamentablemente no podía hablarle a su novio para decírselo porque ella no tiene novio, y lo mas seguro es que ni siquiera sabia de quien era el niño.

Otra mujer mal arreglada que paso tenía un moretón en su ojo y la piel muy seca, se que ella tramaba algo muy malo, de seguro en su bolsa llevaba la pistola de su abuelo, estaba decidida a matar a su esposo por todas las golpizas que este le ha propiciado. Se acerca un niño y me pide que lo salude, solo pensé: ay piche niño latoso, para mi gran sorpresa era mi primito que andaba de maldoso con sus amigos y tarde en saludarlo, me vi muy estúpido.

Cada vez había menos sol y las luces de los carros brillaban mas, la música seguía al máximo del volumen de mis discman, la rola llamada Rucci hacia que mi corazón latiera, era el contexto urbano para una película, una película con miles de personajes principales, muchas historias entrelazadas, infinidad de finales tristes y absurdos. La maldita pila se acabo, ya no podía oír mas música y ni el aire fresco me hacia sentir bien. Así la desesperación llego, ya no quería esperar solo quería largarme, quería mas música y sobre todo que las ideas que surgen de las cosas naturales no desaparezcan y me inspiren para contar miles de historias.

Publicado por KoLcHaS @ 1:30
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